viernes, 16 de agosto de 2013

Receta: Muffins de manzana ácida

Esta es una receta que improvisé por primera vez este verano para un cumpleaños y quedó tan tan buena, que la apunté.
 Porque ya sabemos los estudiantes que en época de exámenes y de estudios intensos no hay nada que apetezca más que picar algo dulce mientras publicas un nuevo estado de face sobre lo agobiado que estás y lo mucho que hay que estudiar. Así que allí va, es una receta de dificultad media.

Necesitarás: una batidora, manual o eléctrica (ojo, la eléctrica es más fácil pero con la manual también puede hacerse, e incluso con un tenedor, ¡¡y si no pregúntale a tus abuelos!!), un bol para hacer la mezcla de la masa, un vaso para derretir la margarina, un vaso para poner el zumo de manzana, una licuadora (si no, puedes comprar zumo de manzana de paquete, pero no quedará del todo igual), moldes de madalena y por supuesto el horno.

Los ingredientes son: 250 gramos de harina de repostería (ojo, que si no es de repostería va a quedar un churro), un sobre de levadura (en el paquete pone un sobre por cada 400 gramos de harina, pero poniendo uno en tan solo 250 gramos tendremos una masa aún más esponjosa, aunque habrá que tener alguna precaución extra) o en su defecto uno de gasificante (el gasificante viene en dos sobres de colores distintos, uno claro y otro oscuro, y hay que ponerlos ambos sin tener en cuenta el orden), 100 gramos de azúcar, 130 gramos de margarina o mantequilla, 130 ml de zumo de manzana ácida, 2 huevos, 2 manzanas ácidas enteras y un bote de leche condensada.

Empezaremos con la masa de los muffins, mezclando en un bol los 250 gramos de harina, los huevos, el azúcar, la margarina derretida y la levadura.
 Licuamos un par de manzanas extras para obtener 130 ml de zumo de manzana; para hacerlo así, habrá que colar el zumo después de licuar las manzanas, hasta que quede muy claro y sin restos de pulpa o la masa no quedará bien. En su defecto podemos usar zumo de manzana de paquete pero el sabor no va a quedar igual.
 Una vez tenemos el zumo listo, lo añadimos a la mezcla y lo batimos todo hasta que quede una masa lisa y uniforme. Mientras preparamos la masa, precalentaremos el horno a 180ºC.

Una vez lista la masa, llenaremos los moldes: los moldes pueden ser de papel, plástico, metal… los de papel son cómodos y los venden en los supermercados, pero normalmente son muy débiles, y tendremos que poner dos antes de llenarlos con la masa, porque si no se doblan y se sale en cuanto empieza a hinchar; los de plástico son los mejores para mi gusto, porque no hay que untarlos y la masa no se pega, pero son lo suficientemente duros para no doblarse; si los usas de metal u otro material, úntalos con un poco de margarina, o la masa se pegará, no se hinchará y se romperá. 
Para llenar los moldes, nunca los llenes hasta el borde, solo hasta la mitad o un poco más arriba (UN POCO), dependiendo de si las quieres hacer un poco más grandes, pero nunca hasta el borde porque la masa se saldrá y quedará una monstruosidad, a menos que eso sea lo que quieras conseguir.
Con los moldes llenos (con esa cantidad de masa saldrán unos 12 muffins), colócalos en la bandeja central, con el horno a 180ºC y si tiene distintos programas, escoge uno que cueza y dore la masa por arriba al mismo tiempo. Estarán listas en unos 10-15 minutos, dependiendo del horno (en mi casa yo tengo una crematoria por horno, así que no sé si el tiempo es muy fiable y lo mejor es que cada cual vigile de vez en cuando, como se hinchan y se doran).
Cuando estén hechos, lo siguiente es rellenarlos. Mientras se enfrían un poco, en un plato pela las dos manzanas y trocéalas en trozos muy pequeños. Para evitar que se pardeen mientras están al aire, puedes añadirles unas gotas de limón a los trozos: el ácido evitará el pardeamiento. Cuando tengas los trozos, usa un cuchillo para cortar un círculo del centro de cada muffin y rellena el hueco con leche condensada y trozos de manzana sin dejar que sobresalga.
Y ya está, realmente esa es la receta. Como los muffins estarán tibios mientras  los rellenas con la leche condensada, la absorberán y la masa quedará más dulce y jugosa; el zumo de las manzanas ácidas y los trozos de las manzanas le dan acidez a la receta y el contraste óptimo para que no empalague. Si no te gustan las manzanas los puedes hacer de otras frutas como melocotón, sandía… sustituyendo el zumo y los trozos de fruta. 
Para mí las manzanas ácidas, los kiwis o las fresas son las mejores ideas.

Puedes decorar los muffins de formas muy distintas; puedes añadir un poco de colorante líquido de color a la masa antes de cocerla, por ejemplo un bote de amarillo y uno de azul para que la masa quede verde como las manzanas que lleva, uno de rojo para muffins de fresa… o añadírselo a la leche condensada, que se tiñe fácilmente con mucha intensidad.
 Puedes cubrir los muffins con buttercream (pondré la receta más adelante) de distintos sabores y colores, o con fondant (puedes comprarla en el supermercado o en la pastelería). En el caso de que quieras teñir la fondant, asegúrate de usar colorantes adecuados, o si usas colorantes líquidos, usa un pincel para pintarla cuando ya tengas la fondant colocada, o se volverá pringosa (mira los consejos para usar fondant en este mismo blog). Puedes usar cobertura de chocolate, chips, anicillos de colores para repostería… 
Y ya está, deliciosos muffins para picar entre horas o para deslumbrar a alguien. 

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